Calle de Acarigua, junio 2015El sábado 13 de junio 2015, al cabo de 15 días intensivos de taller
en Acarigua, regresamos a la Yaguara. Al final del camino que hemos
recorrido desde las luces de Acarigua al asentamiento campesino donde el
compañero Franklin enciende su planta para conectar el videobeam, sigue
la lucha contra la transnacional del papel Smurfit. Un compañero
campesino que produce aquí desde hace cinco años contra viento y marea,
toca el suelo con la punta de su bota: “antes todo eso estaba muerto” y
levanta la mano hacia el océano de pinos que se pierde en la noche:
“están matando nuestros ríos”. “A la Smurfit se le han hecho unos
pellizquitos nada. No puede haber revolución sin revolución agraria“
recuerda Miguel Balaustren, nuestro amigo y aliado de la Escuela de
Gobierno del Estado Portuguesa (FEGEP), conmovido por la resistencia de
estos productores .
Aquí estuvimos a finales de los 90 el primer núcleo de la escuela
popular de cine para registrar los testimonios de la primera lucha. Hoy,
18 años más tarde, regresamos con un circulo ampliado de
comunicadore(a)s populares: compañero(a)s de Tatuy TV (Mérida), Lara TVe
(Lara) Teletambores (Aragua), Selva TVe (Amazonas) y Faro TV
(Portuguesa). Juan José Moreno “Jota” y la compañera Olga Espinoza han
estado trabajando al igual que Miguelito, el paciente compañero
transportista, o Illiko Medina y Edduin Montilla del equipo de Vive
Acarigua, para hacer posible este taller intensivo de formación integral
en televisión comunitaria, del 1 al 13 de junio 2015, con sede en el
Faro que domina la Plaza Andrés Eloy Blanco de Acarigua. Daniel Rodríguez, coeditor de “El Tigre y el Venado”El taller se inicia con un reencuentro emotivo con el compañero y
estudiante salvadoreño Daniel Rodríguez que ha viajado desde su
universidad en Mantecal para presentarnos “El Tigre y el venado” de
Sergio Sibrián, un documental que acaba de recibir el premio a Mejor
Documental Latinoamericano en el Sunscreen Film Festival, en Florida : http://www.laprensagrafica.com/2015/05/05/el-tigre-y-el-venado-triunfa-en-festival-de-cine-sunscreen.
Este documental es fruto de la labor comunitaria audiovisual de ACISAM
(El Salvador) y de un taller impartido por nuestra Escuela
Popular y Latinoamericana de Cine y Televisión. Ha sido galardonado con
varios premios (mejor documental indígena en el VIII Encuentro
Hispanoamericano de Cine y Video Independiente “Contra el Silencio Todas
las Voces” de México, Premio de los Estudiantes de Cine del Festival
Rencontres d’Amérique Latine, Francia 2014, Mención “Nuestro Norte es el
Sur” otorgado por el canal Telesur en el Festival de la Habana 2014).
En su nota de intención como director de “El Tigre y el Venado”, Sergio
Sibrián explica su método: “La cámara mira desde lejos para dar
prioridad al contexto en que vive el personaje y con tiempos largos de
observación para lograr que el espectador tenga más elementos del
contexto y el tiempo suficiente para activar la reflexión, que le
permita pasar de su papel pasivo a protagonista de la historia como
espectador. La decisión de partir de la existencia del personaje es para
dar prioridad a las acciones de su vida cotidiana y después ponerle
palabras, logrando un equilibrio entre las cosas hechas (las acciones),
las cosas dichas (las palabras) y así eliminar la entrevista-busto
aburrida y tradicional que encierra a las personas quitando
naturalidad y libertad en sus acciones y palabras.”(Véase:http://bitly.com/1H08vUa) Daniel RodriguezUnos días después del taller Daniel nos escribe: “cada presentación
del documental “el tigre y el venado” marca las vidas de las personas
espectadoras, sin embargo esta última presentación fue una de las más
importantes para mí, ya que fue donde los compañeros participantes del
taller estuvieron presentes no para iniciar una iniciar una vida como
comunicadores sino que estuvieron para profundizar sus conocimientos
comunicacionales, y lo comparo como ese tren de la vida, ese tren que
solo se detuvo para hacerle un chequeo mecánico, para continuar su
camino con buena dirección y objetividad, ese tren es la vida de todos
nosotros, ese tren que recorrió don ” Chelino” y aquí donde está el
punto más importante para mí, ya que don Chelino dejó de recorrer su
camino para recorrer en el de nosotros, y me llamó la atención porque
los jóvenes lo reconocieron, “Don Chelino” a través del documental llego
a poner ese aceite, esa reparación mecánica en la vida de los
participantes, ellos se identificaron con él, ellos se vieron en el
mismo rostro de don Chelino, caminaron las montañas junto a él, vivieron
la masacre de 1932 junto con “Don Chelino” y ahí fue donde se abrieron
nuevas expectativas para ellos en todas las áreas. Después de la
presentación sentí que otra vez más estuve conversando con don Chelino, y
sobre todo la satisfacción que los jóvenes vieron con alago “Don
Chelino” a través del documental, no me queda ninguna duda que para
todos después del taller los jóvenes se fueron a sus estados,
parroquias o comunidades a profundizar la comunicación, a hacer caminar
ese tren con buena vibra y con muchos objetivos por delante.”
“Siento que nos hemos fortalecido” concluye Celia Rodrigues, la
compañera del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, quien ha
llegado con su hijo desde Cabudare y su tierra productora de semillas
autóctonas para dedicar el segundo día de taller a ubicar con nosotros
la dimensión verdadera de una televisión comunitaria :
investigación-acción-participativa. Celia Rodrigues, Formadora del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (Brigada Apolonio do Carvalho) con su hijoNo podemos partir del “Olimpo” para bajar el supuesto “conocimiento”
sino construirlo colectivamente partiendo de la realidad y de la
dinámica popular y así armar una “televisión de la pregunta más que de
la respuesta”. La Escuela Nacional Florestan Fernandes construida por el
Movimiento de los Sin Tierra a través de la autogestión y del trabajo
voluntario en Brasil ejemplifica ese “tercer ojo sociopolítico” que
debemos forjarnos constantemente como trabajadores audiovisuales para
poder “leer el mundo antes de leer la imagen“. Véase http://bit.ly/1fipHb5 La
ENFF, universidad construida por el Movimiento de los Sin Tierra en
Brasil, forma cada año a centenares de miembro(a)s de movimientos
sociales latinoamericanosUn docente de la Universidad Bolivariana de Maracaibo, José Javier
León, escribe al respecto: “Cuando yo entré a la UBV comencé a “dar
clases”, luego me di cuenta –y no fui yo solo- que a ninguna parte
íbamos a llegar por esa trilla. De ahí la necesidad de socavar las bases
de la educación liberal burguesa sostenida como todo el sistema
capitalista sobre la noción administrativa y política del control del
tiempo. (..) Esa clave del tiempo es estratégica para nosotros y
debemos comenzar a considerarla porque todos los esfuerzos que hagamos
como docentes, como activadores culturales, como responsables de la
política pública en torno a la cultura, es la construcción del tiempo
colectivo como una manera de liberarnos estructuralmente del dominio del
capital. Es decir, si nosotros en nuestras comunidades, en los
colectivos y organizaciones, no construimos formas para la liberacion
del tiempo estaremos siempre dominados por las relaciones de capital.”
Véase : http://bit.ly/1BkdX1N Thierry DeronneEl taller prosigue con una secuencia de tres días que Thierry Deronne
dedica a un análisis participativo de los lenguajes dominantes y
subversivos dentro de los géneros del reportaje, del documental y a
descubrir juntos algunas claves básicas de la puesta en escena y de la
dramaturgia de ficción a través de varios fragmentos de películas (Akira
Kurosawa, entre ellos). Al analizar algunos reportajes realizados
desde nuestras televisoras comunitarias “Muchas veces, notan, los
compañeros, seguimos con el “chip” de los canales comerciales, a la hora
de hacer “notas de prensa”. Ahí está la alternativa exitosa del
“Noticiero latinoamericano” de Santiago Álvarez: http://bit.ly/1TvQWPa Durante
el Foro “Comunicación en Revolución” (Caracas, 1 de noviembre 2012), el
sociólogo Reinaldo Iturriza (ex Ministro del Poder Popular para las
Comunas y hoy Ministro de la Cultura) expuso un principio
fundamental que defendemos desde siempre en nuestra escuela popular de
cine y televisión: “No se trata simplemente de mostrar el cartón de jugo
o el tubo, se trata de mostrar lo que está detrás de eso; y lo que está
detrás de eso es precisamente el pueblo que produce”. Esta idea fue
puesta en práctica hace cien años por el cineasta ruso Dziga Vertov.
El filme que mostramos en la clase fue el que realizó para invitar al
pueblo a comprar la carne en el mercado rojo de Moscú y no al sector
privado. Y como un contenido revolucionario necesita una forma
revolucionaria, decidió revertir la marcha del celuloide, recorriendo el
proceso desde la venta al matadero, del matadero a los corrales, de los
corrales a los vagones del tren, que termina regresando hasta las
praderas, en una línea liberada de los intermediarios que infla los
precios, lo que para él era una forma reflexiva y antimanipuladora de
hacer propaganda.
Esta propuesta se transformó en tema de la realización final de los
cortos de nuestro taller en Acarigua: pasar “del producto al productor”,
en un momento en que Venezuela, más que nunca, se plantea pasar del
país rentista al país productivo. Lo cual significa llevar la lucha a su
máximo nivel simbólico, a través de la construcción de un imaginario
nuevo: ”Desvelando el origen de las cosas y del pan, la cámara ofrece a
cada trabajador la posibilidad de convencerse concretamente de que es
él, obrero, quien fabrica todas estas cosas y que, en consecuencia, a él
le pertenecen. Desnudando a la pequeña burguesa coqueta y al burgués
confitado en su grasa, devolviendo los alimentos y las cosas a los
obreros y campesinos que los han producido, damos a millones de
trabajadores la posibilidad de ver la verdad y de poner en duda la
necesidad de vestir y alimentar a la casta de los parásitos.” (DZIGA
VERTOV) Adán García (izqu.)Luego Adán García llega desde Caracas para enseñarnos el lenguaje de
la cámara y de la luz, y para recordar su propia experiencia de la
lógica destructora de los canales privados en que el ser vuelto
“técnico” se ve despojado de su posibilidad de pensar y de participa en
la producción de los programas, e insiste en el privilegio que tenemos,
en los medios comunitarios : pensar lo que hacemos. Lo
sigue Wilmer Arteaga, excompañero de trabajo Vive TV y hoy profeso de
sonido en la EMPA, la escuela de Ávila TV quien reflexiona: Wilmer Arteaga (derecha)“Sin duda alguna el sonido en un elemento
narrativo de gran importancia que poniéndolo en práctica descubrimos en
el una esencia vital de comunicación, tenemos que descubrir y
descodificar los sonidos neocolonialista y liberarnos a nuestra propia
esencia ancestrales y legitima.”
Comentarios de los participantes
Keila Acosta, TeletamboresKeila Acosta, Teletambores: “Lo más importante fue como se trabaja el
sonido, me abrió la expectativa de seguir indagando en esa materia.
Igual el tema de la dramaturgia, a veces creemos que las cosas están
puestas por estar y no es así a la hora de analizar. Estos dos puntos
son los que quisiera seguir estudiando en el futuro. Y llegar a
Teletambores pero no quedarme con eso sino impartirlos a los que están
allá. Porque el sonido lo hemos trabajado siempre de forma lineal, no
como lo hemos trabajado aquí.” César Seijas, Selva TveCésar Seijas, Selva TVC: “feliz de seguir este taller ya que aprendí
bastante de la dramaturgia y su relación con los diversos planos ya que
soy empírico desde hace muchos años, aprendí lo importante de cada
escena que uno realiza, de cada segmento, de cada minuto, que se debe
trabajar en un documental o en un micro, también sobre el abordaje de la
comunidad, es otro elemento que nos llevamos para el estado Amazonas.” Alejandro Gómez, Selva TVeAlejandro Gómez, Selva TVe: “lo que más me impacto así, fue la parte
de la dramaturgia, la parte del sonido, de cómo trabajar con el sonido
cuando uno va a trabajar con el documental o con una ficción, nunca
había trabajado con estos géneros y otra cosa, la importancia de
asociarse con la gente, con la comunidad, antes de producir y nos vamos
con muchos conocimientos para dárselos a la gente nuestra” Jorfrank Méndez, Selva TV (izqu.)Jorfrank Méndez, Selva TVC: “Este taller de formación fue una
experiencia asombrosa pues, primero porque teníamos conocimientos, somos
prácticamente empíricos y en este taller estudiamos la educación
popular, nos dieron una gran variedad de herramientas que podemos
aprovechar en cada uno de nuestros espacios, desconocíamos por completo
la importancia del audio en una producción audiovisual, de cómo hacer un
montaje que de verdad transforme conciencias, que podamos rescatar esos
valores que poco a poco estamos perdiendo a causa de las producciones
de las corporaciones televisivas que estamos acostumbrados a ver desde
40 o 50 años, y en mi caso y en el caso del colectivo de Selva TVC con
todos estos elementos vamos a reivindicar el valor del indígena, el
trabajo del indígena, como ellos se esfuerzan por que cada uno de sus
productos llegue a la ciudad y esperamos que siga este espacio de
formación” Marielena Infante, Selva TVeMarielena Infante, Selva TV: “Me pareció más importante la
parte del montaje, de la dramaturgia y de los diferentes estilos, los
varios enfoques, los polos narrativos, me parecería fino realizar un
taller de edición, y de sonido, son dos elementos demasiado
importantes.” Leandro Colmenares, Crearte y Faro TVeLeandro Colmenares, Colectivo Crearte y Faro TV: “antes de este
taller, no dominaba mucho el tema de la dramaturgia, estaba más
fortalecido en lo de la cámara y de la edición, por esto ha sido un gran
aporte.” Willians Sivira, Lara TVeWillians Sivira, Lara Tve: “Lo importante ha sido poder reunirnos
varias televisoras comunitarias y con la escuela popular de cine,
conocernos y reconocernos los que estamos haciendo el trabajo en las
comunidades, ver cómo estamos, como nos podemos apoyar, porque ahí daría
pie a una articulación de contenidos que podemos hacer juntos, o
hacerlo por separado y repartirlo, compartirlo y poder hacer esa
conversación de lo que es la ley de comunicación popular, como hacemos
una fuerza de cómo podemos avanzar en eso pues, por lo menos ahí en el
mismo espacio hay una radio comunitaria Crepuscular, es importante la
profundización de los conocimientos, también la parte de sonido que
anteriormente no le daba tanta importancia, hoy en día estaré
pendientisimo del sonido, y de la iluminación que con un pedazo de anime
se puede resolver.” Karen Torres, Tatuy TVKaren Torres, Tatuy TV: “Me interesó particularmente el análisis
político, social, cultural de la realidad en que nos vemos inmersos
porque se supone que los comunitarios buscan transformarla, la realidad
que el sistema te impone, es como un deber nuestro hacer análisis
crítico del discurso, como nos manejan, que elementos nos ponen sobre la
mesa para manipularnos o para despertarnos, y creo que el taller
reforzó específicamente esos elementos de análisis crítico del discurso.
En Tatuy tengo mucho tiempo trabajando esa área y el taller aportó
otros elementos como el asunto de los polos narrativos, la iluminación,
porque hacer el análisis crítico es como hacer el diagnóstico para
nosotros producir esta transformación de la realidad. Me llamó también
mucho la atención la delicadeza con que se trabaja el sonido. Soy de los
que piensan que el sonido es mucho más importante que la imagen a pesar
de que somos una especie muy fotográfica esa delicadeza del trabajo
sonoro merecía un espacio más amplio. Cada detalle, cada precisión… y
hay una particularidad es que las féminas somos más sensibles por el
oído también. Igual que el facilitador Wilmer considero que el proceso
sonoro cubre 70% de la producción audiovisual. La imagen es un agregado a
todo ese proceso sensorial que tú tienes.” Juan José Moreno “Jota”, Faro TVJuan José Moreno, Faro TV: “He estado en múltiples espacios de
formación y en el área de cine también pero la gran diferencia en este
caso está en el grupo, en la entrega y en la voluntad que ha tenido el
grupo en la formación, y de cierta manera quienes han coordinado han
contribuido también a que esa harmonía se preste, pues. Y creo que nos
ha permitido un avance muy positivo porque aparte del tema de la
voluntad estuvo el apoyo mutuo en la formación, del entendimiento, de
compartir saberes e ideas, mientras uno se estaba durmiendo el otro
tomaba el relevo, etc.. Estuvo siempre el compromiso a veces salíamos de
noche pero al llegar a nuestro lugar de alojamiento nos poníamos a
estudiar, eso permitió comprender cosas que no habíamos comprendido, y
de aquí en adelante hay unas ideas muy claras en las que se quiere
aplicar la producción. Más allá de un simple taller fue un espacio para
plantearnos construcciones conjuntas.”
Cortos producidos. Un documental y una ficción. Tema: “Del producto al productor”.
IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores para la
Cultura Científica
El aumento exponencial de la población con acceso a Internet
nos da a los docentes una enorme responsabilidad con respecto a la creación de
alternativas de educación que exploren las ventajas de las Tics.
En realidad me complace escribir, reflexionar sobre la educación,
la ciencia, la historia, en fin, sobre la realidad tal como la veo y la
entiendo, y la posibilidad de hacerlo para y entre una comunidad de docentes
del mundo es, sin duda un atractivo interesante. Se une además la gratuidad, el
no exigir nada a cambio salvo lo mínimo: respeto, sentido común, sindéresis.
Criterios que, aplicados a la vida cotidiana, en el día a día, reportan grandes
beneficios: una vida más o menos tranquila, sosegada, en medio del fárrago y el
trajín.
Estudiar me genera un estado de calma expectante, un reposo
despierto, una forma de estar alerta sin sobresaltos. En este clima he ido
desarrollando las actividades, las “tareas”, con la satisfacción de ver el
esfuerzo respaldado por publicaciones y atenciones amistosas. Pero he ido aprendiendo
más, algo verdaderamente nuevo: el mundo virtual de las comunidades a
distancia. Las cuales por cierto, se parecen mucho a las que ya conocía digamos
en el día a día de mi cotidianidad como profesor. ¿Pero en qué se parecen? En
la paradójica cercanía, en un acortamiento de las distancias que pone a un
escaso clic formas de ser, de pensar, de actuar, de entender, que trascienden las
distancias y nos ponen en un tú a tú personal, físico, concreto, real en
definitiva.
Por la comunidad de Iberciencia[1]
he llegado a inscribirme en los Mooc[2].
Hace tiempo sabía que existían estas modalidades de aprendizaje pero confieso
que no me atrevía a dar el salto. Sabía de Moodle,
ojeé sus posibilidades hace algunos años, asistí a un “salón de clases virtual”
asombrado, pero no continué y perdí la pista. Hasta que aceptando una
invitación de Óscar Macías[3],
me inscribí en uno de los tantos Mooc: Arte
y Tecnología para educar.
Ahí comenzó una agradable aventura. Pequeños ejercicios,
algunas complicaciones, mínimos o moderados requisitos de paciencia, de tiempo,
de disposición. Una formación estándar pero que, y es por lo que reseño mi
experiencia, abre puertas. Fue precisamente lo que (me) ocurrió.
Llegue a conocer de otra manera, con otra actitud
herramientas que estaban ahí en mi computadora y que un tonto tabú mantenía
inutilizadas. Descubrí potencialidades y recursos que dibujan una forma del mundo
que yo no me atrevía a ver y que quedaba al descubierto con el simple descorrer
de una cortina sutil que semejaba un muro.
Hace poco leí que sólo usamos un 4% de la internet… con lo
que he ido aprendiendo estoy convencido de que 4% es una cifra generosa…
Ahora estoy cursando Recursos Educativos Abiertos. Aplicaciones pedagógicas y comunicativas, y
las ventanas se siguen abriendo sobre un campo de conocimientos a la mano y
frescos. Varias cosas me asaltan: yo, que me considero medianamente preocupado
por la educación, cuán lejos estoy del mundo virtual de la educación a
distancia; y me pregunto: cómo conjugar los problemas de la realidad y los
territorios, la concreción social e histórica de los sujetos y sus proyectos
políticos de ciudadanía, de soberanía e independencia, con las fórmulas de la
educación on line, con el mundo que
se abre en las pantallas y cuya presencia, por cierto, se multiplica
exponencialmente.
Pues debe saberse que en mi país son millones los niños que
tienen hoy una laptop; y que los jóvenes y adolescentes reciben tabletas; que
la conexión a internet crece amén de que hay toda una política pública
desplegada para establecer conexiones libres en plazas, parques, escuelas y
liceos. El viaje del libro a la navegación en las redes, del salón de clases al
mundo interconectado, nos exige una alfabetización tecnológica que acompañe –y
paradójicamente oriente- el crecimiento de los llamados nativos digitales.
Es decir, el mundo de la educación con las últimas
herramientas tecnológicas establece su realidad, su pertinencia. No obstante,
no deja de llamar mi atención el hecho de que se hable bastante poco o peor,
prácticamente nada, entre mis colegas, de estas experiencias de formación a
través de las redes. Y ello ocurre cuando se ha avanzado enormemente en las
fórmulas del e-gobierno y en la ampliación de las áreas y superficies “inteligentes”.
La gratuidad, la cooperación, la construcción del
conocimiento de manera plural, abierta, democrática, como reza por cierto uno
de los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible: “Garantizar una educación de
calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje
permanente para todos”, son valores del mundo naciente pese a la desigualdad
que busca imponer a toda costa la sociedad de mercado. Hoy, un tanto atónitos,
somos testigos de cómo la violencia recrudece al tiempo que la muerte pierde
espacios en la medida en que encuentran cauce experiencias como ésta que, aquí compartimos
y que hacen parte de otro mundo posible, definitivamente humano, promesa y
esperanza de salvación de la vida sobre el planeta.
Es la llamada UNIDAD BASICA INTEGRADORA porque supone la convergencia de
todas las unidades en un intento por restablecer la unidad que todo
acercamiento a la realidad supone. Se entiende que si el propósito es
transformar la realidad, ninguna unidad lo hará desde su especificidad
sino con el concurso de todas, y de todas a la vez. Proyecto es nuestro
espacio para el aprendizaje y la enseñanza, promueve la investigación,
la intensifica y sistematiza, para todos. Proyecto es ya la realidad
concreta de ese otro mundo posible, se constituye en realidad y
constituye (por ello mismo) a los sujetos. No es (la) utopía, sino la
praxis de la educación bolivariana.
Resumen Una de las tareas que tenemos por delante es la de pensar la organización comunitaria en momentos en los que está en curso un complejo proceso de transformaciones sociales, económicas, políticas. Un pensar urgente con consecuencias inmediatas; un pensar en crisis la crisis, pues los paradigmas, los supuestos, las nociones y conceptos ya no dan para más y sólo alcanzan a nombrar epifenómenos en franco proceso de disolución. ¿Cómo hablar de comunicación si nadie cree ya en los medios?, o de política, poder o gobierno, ante la escalada y posicionamiento de las trasnacionales. ¿Cómo hablar de escuela o educación en escenarios controlados por la racionalidad tecnológica que, stricto sensu ya no nos necesita para pensar-se ni desarrollar-se? Empero, es en estos escenarios donde ensayamos una propuesta de comunicación en contextos productivos para la articulación (a partir de una escuela otra, comunitaria y comunal) de redes socioproductivas que descubran y tracen nuevos territorios y redefinan desde abajo las formas del poder popular hacia la construcción de un nuevo Estado. Desde la perspectiva del poder popular, la comunicación de masas (massmediática) y por ende sus formas concomitantes de organización y ‘educación’ configuran «el triunfo de la tiranía neoliberal» (Álvarez Puga, 2006); por otro lado, la comunicación, la educación y la organización para el socialismo, exigen ser construidas desde abajo, por sujetos que ejercen el poder sobre las condiciones sociales de existencia y el control, como dice Daniel Mazzeo (2008:186), «efectivo y democrático de un orden social metabólico alternativo al capital».
"Lo común, como la salud, la
educación, o la vida misma, no pueden ser comercializados porque repito, llega
el momento en que se levanta una barrera infranqueable. Entonces la
solidaridad, la cooperación, todos los mecanismos que los seres humanos hemos
desarrollado como especie para la sobrevivencia son los que debemos de alguna
manera recuperar y por eso, espacios como este donde nos reunimos, de modo
gratuito, solidario y cooperante, reconstruyen y restituyen la vida humana, nos
permiten volver a ser humanos."
Desde hace algún
tiempo vengo reflexionando sobre la comunicación, pero vista no exactamente
desde los medios o las tecnologías de la información y la comunicación, sino la
comunicación como algo propiamente humano, propio de la condición humana,
inherente a la especie. Y desde esa perspectiva más antropológica veo y
critico la comunicación vía “medios de comunicación”, es decir, busco mirar desde la
comunicación como algo humano, la producción de información y comunicación vía
medios de comunicación, que es como regularmente los conocemos. Y pienso que esa
perspectiva hace que la crítica a los medios sea más efectiva, vaya más al
corazón del problema y no nos quedemos sólo en los efectos.
De modo que, en aras de trasmitir la
idea central de mi intervención, parto de la comunicación como un hecho
antropológico y me pregunto en qué momento de la historia la comunicación comenzó a ser
distinta, a no ser una actividad propiamente humana y, desde allí, qué problemas
eso ha venido trayendo.
Si preguntamos a la historia cuándo
el sentido de la vida comunitaria se rompió, nosotros en América lo sufrimos
desde el siglo XVI, con la llegada de los europeos, no sólo de los españoles.
Cuando decimos que se rompe el sentido de comunidad es que las personas que
vivían en comunidades dejaron de vivir de esa manera, es decir dejaron de
estar relacionados con sus entornos vitales. La Conquista significó el
desmembramiento del vivir comunitario.
¿Qué es lo que significa vivir en
términos comunitarios? Significa una relación vital, orgánica con los
territorios, con la tierra. La comunidad está estrechamente vinculada a los
entornos. Sin territorio, la comunidad es virtual, aérea, y por lo tanto no está asentada ni funda arraigos en
una localidad.
Esto que digo tal vez
nos remonta a unas formas que podemos calificar de remotas, pero eso no quiere
decir que no existan comunidades hoy y que, mirando históricamente, no tengamos
un reto como sociedad, como civilización, en el hecho de retomar condiciones de
vida comunitaria necesarias para la sobrevivencia de la especie.
Que el proceso de desmembramiento de
la vida comunitaria se haya iniciado en el siglo XVI y que hoy continúe no
quiere decir que los seres humanos no necesitemos retomar formas de vida
comunitaria para salvarnos. Lo concreto es que buena parte de los problemas que
tenemos y que afectan la salud, tienen que ver con la pérdida de la vida
comunitaria, con la descomposición de la vida humana en el planeta.
De modo que tenemos un reto
civilizatorio: salvar la especie humana; ahora bien, eso es imposible si no
retornamos, si no recobramos formas de vida comunitaria. Es decir, implicaciones,
correspondencias, articulaciones con los territorios, elementos que el
capitalismo para nosotros desde el siglo XVI en adelante, ha ido
sistemáticamente destruyendo al crear separaciones, alejando a las comunidades,
rompiendo sus relaciones vitales con sus entornos y creando formas de vida y de
producción aisladas de los territorios. Esa ha sido la clave fundamental del
desarrollo capitalista. Cuando llegaron los españoles crearon los
Resguardos, las Encomiendas, formas de concentrar indígenas que les impidieron seguir
desarrollando sus actividades tradicionales, ancestrales, comunitarias, estos antiguos campos de concentración
consistían en tomas de comunidades enteras para trabajar por ejemplo en las minas,
un trabajo totalmente ajeno a la idiosincrasia, a la cultura de las comunidades,
trabajo que suponía esclavitud y carecía de sentido alguno para los indígenas.
La minería sólo podía tener sentido para el europeo que valorizaba los
minerales, la plata, el oro, etc., de modo que el trabajo como tal, desde la Conquista en
adelante, para los indígenas y para nosotros en América dejó de tener sentido.
Porque una de las cosas que hace la
vida comunitaria es relacionar a las personas con su territorio y conferirle
sentido al hecho de trabajar, porque cuando se trabaja implicados en los
territorios es para la satisfacción de necesidades. El trabajo en el régimen
capitalista no las satisface, si satisficiera necesidades no hubiera hambre, el
hecho es que el hambre no sólo existe sino que crece ¡y en un mundo que produce
siete veces más de los alimentos que necesita! Entonces en el caso particular
del hambre, éste no es el problema, sino la producción y distribución que no
tiene que ver con la satisfacción de necesidades humanas.
Pero así es con todo. En efecto, cuántas
medicinas se producen con las que se podría curar, cuánta investigación se hace
para sanar y cuánta para producir y valorizar capital. Cuántas de nuestras
actividades laborales se hacen en términos de acumulación de capital y no para
satisfacer necesidades. Cuánto tiempo trabajamos en función de la valorización
y cuánto se requeriría trabajar para satisfacerlas. Esa diferencia es
sustancial y nosotros deberíamos tomar mayor conciencia de eso porque es
estratégica, es decir, allí se encuentra la razón del trabajo, la satisfacción
de necesidades y es lo que nos permite entender cómo el capitalismo opera para
producir medicinas o alimentos más allá de las necesidades y sin importarle un
ápice éstas. Medicinas, por cierto, que no curan, alimentos que no alimentan,
en fin, formas de vida que son sustitutos, paliativos, formas que de alguna
manera atentan contra la propia vida.
Lo sustancial de nuestra reflexión
está pues en el hecho de entender en qué momento de la historia nosotros nos
separamos de las formas de vida comunitaria, en qué momento ocurre esa fractura
y cómo podemos en un giro estratégico y político, reorganizar las formas de
vida para reorientarnos hacia formas de vida comunitaria. Allí está una clave,
una estrategia, todo un plan que debemos ir considerando en función de salvar la
especie.
Nosotros necesitamos retornar a la
comunidad y entender que formamos parte de entornos y que nuestro cuerpo
participa de ellos. Que nuestra dimensión biológica tiene implicaciones
directas en los territorios porque lo que necesitamos es re-unir, religar
nuestro cuerpo al cuerpo comunitario, a esa instancia vital que nos
re-encuentra en lo que somos como seres humanos.
¿Dónde se puede dar esa relación, esa
re-unión? Sólo en vida comunitaria, sólo si trabajamos en función de la
satisfacción de necesidades y no en función de valorizar, por ejemplo, el capital
que es de lo que se ocupa el trabajo en términos capitalistas.
Entonces la educación, la formación
tiene trazado un plan, la reunificación, la reunión de los elementos que hacen
posible formas de vida comunitaria. Lo cual pasa por la solidaridad, la
cooperación, por los diversos mecanismos con que los seres humanos contamos
para poder sobrevivir, es decir, sólo se puede vivir y salvar la especie si
recuperamos la solidaridad. Si la lógica es “vender” entonces lo que sabemos
llegará un momento en que no se pueda vender o bien alguien que lo necesita no
lo podrá saber dado que se establece como una barrera la comercialización, como
ya ocurre con la medicina o cualquier cosa. Si la salud, si los bienes
esenciales se convierten en mercancía, llega un momento –y a la vista está- que
alguien, un país o una sociedad no los pueda adquirir.
Lo común, como la salud, la
educación, o la vida misma, no pueden ser comercializados porque repito, llega
el momento en que se levanta una barrera infranqueable. Entonces la
solidaridad, la cooperación, todos los mecanismos que los seres humanos hemos
desarrollado como especie para la sobrevivencia son los que debemos de alguna
manera recuperar y por eso, espacios como este donde nos reunimos, de modo
gratuito, solidario y cooperante, reconstruyen y restituyen la vida humana, nos
permiten volver a ser humanos.
Eso es como se ve todo un proyecto civilizatorio;
creo y comparto con muchos que América Latina, nosotros, Nuestra América está
construyendo formas de vida comunitaria y está proponiéndole al mundo una manera
de habitar, de ser. Creo que esa ventana se ha abierto y muchos están contemplando
esa alborada, esa alba.
Saludo enormemente este encuentro, quiero
manifestar el agradecimiento por la invitación y seguro nos encontraremos en
alguno de los módulos, para seguir profundizando en estos temas un tanto
filosóficos que buscan comprender históricamente qué comunicación necesitamos para
volver a ser humanos y, así, cumplir el dictado del 5° Objetivo Histórico del
Plan de la Patria, salvar el planeta.